Aragón Misterioso y el cierzo


Mañana sábado volvemos con un nuevo capítulo de Aragón Misterioso a las 21 horas, en Aragón Televisión. Me encanta dibujar dragones, como comprobaréis los que veáis este capítulo. Comenzamos contemplando los cuarteles de un escudo de Aragón para contaros la leyenda de la Carrasca del Sobrarbe, ayudados por los propios vecinos de Aínsa y su Morisma. Después aparece el dragón que habita en una cueva de la localidad turolense de Bronchales y, por último, viajamos hasta las faldas y los bosques del Moncayo, en busca de Gustavo Adolfo Bécquer, sus gnomos y sus leyendas. Entrevistamos al periodista Alberto Serrano, y al profesor y escritor Jesús Rubio.
Y como la semana pasada, selecciono una de las ilustraciones que hice para el capítulo anterior, el 3. Se trata de la campana de Velilla, esa campana de bronce que navegó contracorriente río arriba, desde el Mediterráneo, hasta desembarcar en el pueblo de Velilla de Ebro. Se dedicó durante siglos a anunciar desgracias, tañendo sin que manos humanas la accionaran.
Para dibujarla -sentado a la orilla del Ebro un día de viento infernal, por cierto- me inspiré en la descripción que hizo de ella el fraile Benito Feijoo, un estudioso que se dedicó a desentrañar misterios en su tiempo. Él se preguntaba si la campana que tañía sola era movida por el demonio o, por el contrario, era un milagro divino. Y se decanta por lo segundo, entre otras razones porque sobre el bronce estaban grabadas dos cruces y dos crucifijos rodeados de un apóstol y la virgen. Claro, piensa Feijoo, con esas imágenes el diablo no puede estar detrás.
¿Y por qué la campana sólo suena para predecir desgracias futuras? Pues según Feijoo, eso podría ser debido a que lleva grabada una frase pronunciada por una sibila, personajes que se dedicaban a predecir el futuro (algunas palabras de la frase se ven en el dibujo). En fin, que con racionalistas así, no hay misterio que valga. Pero a mí hay un detalle que me parece incluso más enigmático: cuenta la leyenda que mientras la campana flotaba (¡bronce que no se hunde!) por el río, llevaba sobre sí dos cirios encendidos que no se apagaban nunca. Con nuestro querido cierzo, ¡eso sí que es un misterio!

*Se puede ver el capítulo 3 en la reposición del próximo miércoles, 6 de febrero, en Aragón Televisión a partir de las doce de la noche.